sábado, 28 de enero de 2012

Discriminan, acosan y desaparecen a musulmanes mexicanos del Registro de Electores

En el nombre de Dios, Clementísimo con la Creación, Misericordiosísimo con los Creyentes:

Un servidor y su esposa, ambos musulmanes mexicanos, descubrimos hoy, con tristeza y mucha indignación, que en nuestro país no sólo nos espían a todos los musulmanes mexicanos (tal y como la revista local Milenio dijo, con más de diez agencias nacionales e internacionales dedicadas especialmente a observar en el silencio a los 3000 musulmanes censados recientemente en la República Mexicana) sino que también parece que estorbamos en sus registros federales, cuando de ejercer el poder del voto se trata, realidades muy contrarias al discurso oficial, mismo que declara constantemente que los derechos de los seguidores de cualquier religión son respetados tanto en la ley como en los actos. Me explico...

    Mi esposa perdió su credencial para votar y empezó el trámite para obtener otra, llegó el día de la cita, y habiéndoles entregado los documentos necesarios para el proceso, se negaron a tomar la foto a menos que se quitara el hiyab. Cualquiera que conozca el Islam un poco sabe que esto es inadmisible para los musulmanes. Desde aquí comenzó la discriminación. Pero como ya habían dado de alta los documentos (los escanéan) transcribieron el folio de la copia de la credencial antigua y para nuestra sorpresa, nos dijeron que, además, no iban a renovar la credencial porque ni siquiera existía mi mujer en el registro de electores. El director de la oficina se negó a identificarse, además de todo, pero sí pidió en cambio, en medio de burlas del personal a su cargo (decían cosas como "no vaya a traer una bomba", "váyase para su país": esta me la dijeron a mí, por cierto, pues parezco extranjero) pidió el encargado, decía, que me identificara yo y llamó a la policía. El policía llegó, le explicamos el caso, y el oficial no apoyó al burócrata del IFE (Instituto Federal Electoral). A pesar de no habernos ido en una patrulla al Ministerio, como quería el servidor público del Instituto, nos fuimos de allí humillados, insultados, discriminados, y sin saber siquiera la identificación de este hombre protegido por el anonimato, sumándole a la escena terrible que mi esposa desapareció del registro como si nunca hubiera existido en él.

    Entonces deducimos que sigue viva la costumbre añeja en el país de desaparecer de la lista de electores a los opositores conocidos a los partidos en el poder. Y ahora estamos los que faltaban: somos nosotros, los musulmanes, que por principio y por definición somos contrarios a las injusticias de la extrema derecha de este país, nuestro país, por cierto. No les interesa que seamos minoría, digo, al final tres mil votos no marcan gran diferencia, pero por lo puntual del acto, se vuelve a ver claro que sí estamos en sus miras como colectivo.

    Retomando el hilo: cuando el hombre sin nombre comenzó con su voz autoritaria a pedir que me identificara yo y a llamar a la policía, recordé los viejos tiempos en México cuando las autoridades amagaban con usar la deportación por la vía corta a cualquier extranjero que querían intimidar. Lo llamaban "aplicar el 33", número que hace referencia a un artículo de ley que faculta a realizar este atropello. Y allí tenían a un mexicano-musulmán de apariencia extranjera, y su connacional anónimo que pugnaba por agarrar por la mala a ese que le parecía sin lugar a dudas un extranjero, un musulmán para colmo, mientras sus empleados espetaban "no vaya a traer una bomba", "váyase para su país", como les dije ya, y todo, porque quería que mi esposa no apareciera expuesta, sin hiyab, para la foto de su credencial para votar.

    Este es mi país en finales de enero del año 2012 y víspera de las elecciones. Un policía al servicio de un gobierno estatal de izquierda se niega a aplicar el 33 o lo que se le parezca, mientras un funcionario federal al servicio de un gobierno ultra y de derecha permanece en la sombra, sin nombre ni apellidos, como aquellos que siendo o no militares (Dios lo sabrá) realizan sus fechorías al amparo de sus máscaras a lo largo y ancho de la República Mexicana, con excepción de la Ciudad de México, y esto en general, porque realizan sus incursiones de vez en cuando, como el caso del poeta Bartolomé, al que allanaron la casa y le robaron sus pertenencias. Identificar a los criminales con placa que incursionaron en el hogar del escritor y su familia, y que le devolvieran el relój que le robaron y otras cosas tomo su tiempo. A este tipo de bicharajos uniformados, por principio, ni los rostros ni las identificaciones se les ven.

    Veremos ahora cómo responde la ley mexicana que previene la discriminación. Pero a pesar de que por su medio recobremos el derecho a votar que hasta ahora nos han quitado, fuimos sin duda discriminados por nuestros usos y costumbres, en nuestro amado país, que supuestamente cuenta con legislación que previene estos actos.

    Tenemos derecho a elegir gobernante, y hoy nos lo quitaron. Tenemos derecho a estar en nuestro país sin que nos acosen con las fuerzas de seguridad, ni con lenguaje xenófobo. Tenemos derecho a no identificarnos si es nuestro deseo. Y tenemos también el derecho de que todos los funcionarios del gobierno que ejercen un poder sobre nosotros se identifiquen siempre.

    En los Estados Unidos del Norte (México es también Estados Unidos, pero Mexicanos), sólo por la presunción de que alguien es ilegal, tienen la facultad de exigir coactivamente la identificación. Entonces, si usted es moreno, o amarillo, o viste de una forma que no le guste al policía, o se ve a sus ojos sospechoso, puede ser parado en seco y registrado, y si ese día no trae credencial con microchip, corre el riesgo de que lo arresten indefinidamente. ¿Va mi país hacia el estado totalitario, emulando a los vecinos del norte? Parece que sí, y es la hora para muchos de impedirlo.

Iván Ardila (yahya `atâ´Alláh `askari) y Zoraya Acevedo (Maryam Munira)
Meshíhco-Tenochtítlan,
28 de enero del 2012 - 4 Rabi´l, 1433 DH.

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 التمييز الديني,
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discriminación religiosa,
تبعیض .