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martes, 14 de agosto de 2007

Mi antiviral preferido, los palitos dulces de orozuz...

UN POTENTE ANTIVÍRICO, ESPERANZA PARA MILLONES DE ENFERMOS

La medicina convencional asegura que no existen antivíricos. Una afirmación que se ha extendido entre la población pero que no se corresponde con la verdad. Porque hoy, además del ya conocido Bio-Bac -que lo es- existen otros productos de contrastada eficacia. Por ejemplo, Viusid, un producto nutricional comercializado por Laboratorios Catalysis preparado para potenciar el sistema inmunitario en todos los procesos que provocan inmunodeficiencia. Y es útil tanto en la infección por VIH como en las hepatitis de origen viral o las infecciones debidas a citomegalovirus, el herpes o la varicela Zoster.
En los últimos años son numerosos los investigadores que afirman que detrás de todos los procesos que tienen que ver con el envejecimiento, las patologías de origen vírico -incluido el desarrollo vírico del cáncer-, la manifestación de los procesos degenerativos (afecciones cardiovasculares, ictus, aterosclerosis, hipertensión, esclerosis múltiple, Alzheimer, Parkinson, cataratas, retinitis pigmentosa, artritis...) y alteraciones fisiológicas como la osteoporosis o la diabetes están... los radicales libres. ¿Y qué son los radicales libres? Pues se trata de moléculas que contienen uno o más electrones desparejados y que cumplen importantes funciones fisiológicas en el organismo. El problema es que a veces se alteran y entonces dañan -o matan- algunas células al oxidarlas alterando el equilibrio de los ácidos grasos poliinsaturados de las membranas celulares, las proteínas y su ADN (especialmente el de la mitocondria pues ésta carece de histonas y poliaminas que puedan protegerlo y su capacidad de reparación es mínima en relación con el ADN nuclear). Es decir, cuando un radical libre "roba" o "cede" un electrón a un átomo de una molécula para conseguir su propia estabilidad provoca que "su víctima" se desestabilice y se convierta en un nuevo radical libre que actuará de manera similar; y así sucesivamente produciendo reacciones en "efecto cascada" o "dominó". Reacción que continuará mientras no sea controlada con antioxidantes. En otras palabras, los antagonistas de los radicales libres son los llamados antioxidantes. Y los hay de muy distintos tipos por lo que, según sus mecanismos de acción, unas veces actúan impidiendo una excesiva formación de radicales libres, algunas neutralizando ciertos metales que se sabe son iniciadores de procesos oxidativos y otras neutralizando los compuestos de oxígeno reactivo ya formados -lo que detiene el efecto dominó de la cadena reactiva iniciada por los radicales libres-. Y si unas veces logran contrarrestar con su presencia la acción de los radicales libres en otras incluso permiten revertir parte de los daños ya ocasionados con la regeneración parcial de las lesiones orgánicas. Es decir, que el tipo de antioxidante que debe utilizarse está en función del problema o enfermedad que quiera tratarse. Cabe añadir que la producción acelerada de radicales libres se correlaciona con una disminución de los niveles de glutation en la mitocondria existiendo un equilibrio entre la velocidad del daño oxidativo del ADN y la de su reparación. También está demostrado que los radicales libres estimulan la división celular en los procesos cancerosos mientras los antioxidantes la inhiben al impedir que continúe la oxidación de las células. En suma, se dice que una célula se halla en estrés oxidativo cuando hay una alteración del balance adecuado entre los agentes oxidantes y antioxidantes en la célula. Y no sólo eso: además de alterar la célula el estrés oxidativo puede contribuir a la degradación del sistema inmune al disminuir los niveles de la enzima natural superóxido dismutasa, la principal enzima anti-radicales libres del organismo. ¿Y qué provoca su exceso? Pues las causas son variadas pero se sabe que una de las principales está en que cuando el cuerpo se moviliza para destruir los virus y bacterias invasoras en los casos de infecciones genera en el proceso una gran cantidad de radicales libres y éstos atacan a las células sanas oxidando grasas, perforando membranas y alterando el código genético hasta que esas células dejan de funcionar; algunas, incluso mueren. Claro que también absorbemos radicales libres que se generan en el exterior; por ejemplo, con el tabaco, la contaminación y los rayos solares. Y, por supuesto, con la alimentación, muy especialmente a través de los alimentos fritos.
PRINCIPALES ANTIOXIDANTES Resumiendo, para contrarrestar el daño producido por los radicales libres necesitamos antioxidantes. Y los más importantes son las vitaminas A (betacaroteno), C y E, la Glutation Peroxidasa (se trata de un aminoácido natural producido por nuestras células), los flavonoides (se trata de unos pigmentos naturales que se encuentran básicamente en la piel y en las hojas de los vegetales así como en los frutos), las antocianinas y picnogenoles -se trata de unas sustancias similares a los flavonoides y presentes sobre todo en algunas frutas (cien gramos de manzana, por ejemplo, tienen un poder antioxidante similar a 1.500 mg de vitamina C)- y el Superóxido Dismutasas (SOD) -una potente enzima-. También tienen capacidad antioxidante, aunque algo menor, las vitaminas B3 (niacina), B6 (piridoxina), B8 (ácido fólico) y B12 (cianocolabamina) así como el Gingko Biloba y la co-enzima Q-10. Somera lista a la que podemos añadir algunos elementos minerales entre los que merecen destacarse el cromo, el zinc, el germanio, el selenio, el calcio y el magnesio. Los antioxidantes, en suma, son grandes aliados de nuestra salud, pero... ¡ojo! porque su administración no está exenta de riesgos. Porque, paradójicamente, el efecto prooxidante de algunos antioxidantes está ampliamente documentada. Es el caso de la cisteína que durante su oxidación genera radicales libres. O el del betacaroteno cuya administración a fumadores aumenta la incidencia del cáncer de pulmón. El exceso de vitamina E, por su parte, disminuye la respuesta aguda de los neutrófilos durante el ejercicio físico en la vejez. De ahí que la administración de dosis elevadas de antioxidantes deba realizarse con precaución.
EL VIUSID Pues bien, uno de los preparados actualmente considerados de mayor eficacia antioxidante y antivírica es el Viusid, un compuesto capaz -según afirman los investigadores de Catalysis, el laboratorio que lo comercializa- de elevar las defensas del organismo y reducir tanto los desastrosos efectos destructivos de los virus como de los radicales libres producidos por el estrés oxidativo al inducir al sistema inmune a resolver él mismo la infección viral. Sólo que no se trata de un mero complejo más que lleva antioxidantes sino que incorpora un conjunto de los antioxidantes específicos que se precisan para combatir una serie de virus concretos -los responsables de las hepatitis B y C, la fibrosis pulmonar, la gastroenteritis, la mononucleosis, la tuberculosis e, Incluso, el Sida- y cuyo poder ha sido aumentado hasta miles de veces mediante un proceso de activación molecular con electricidad. Algo que, según sus fabricantes, permite a esos antioxidantes específicos activados actuar como inhibidores oxidativos bloqueando no sólo el estrés oxidativo sino también la degradación del sistema inmunitario y la replicación viral. Y hay que decir desde el principio que todos los compuestos que integran la formulación de este preparado nutricional diseñado para el aumento de las defensas se encuentran de forma natural en el organismo humano y, por tanto, no se han detectado ni efectos secundarios -salvo alguna molestia abdominal que se resuelve antes de las dos primeras semanas de administración- ni toxicidad alguna después de su uso. Y esos compuestos son: -Tres aminoácidos: la glucosamina, la arginina y la glicina. -Tres conocidos antioxidantes: el ácido ascórbico (vitamina C), el ácido málico (sustancia orgánica presente en las frutas ácidas) y el sulfato de zinc. -Cuatro vitaminas del complejo B: la B5 (en su forma de pantonetato cálcico), la B6 (en su forma de piridoxal), la B9 (ácido fólico) y la B12 (en su forma de cianocobalamina). Y, finalmente, -Ácido glicirricínico, un producto natural extraído de la raíz del regaliz de constatado efecto antiinflamatorio -por inhibir la producción del PGE- y antiulceroso que posee además una gran capacidad antioxidante -de similar nivel que el Galato de Epigalocatequina- y que incrementa la síntesis de interferón al estimular su actividad. Y lo más importante: posee una potente acción antiviral frente a los virus RNA y DNA, incluido el VIH causante del Sida. Ahora bien, ¿por qué esos antioxidantes y no otros? ¿Y por qué Viusid no ha incorporado varios más a fin de hacer la fórmula más efectiva? El doctor A. González, investigador de Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y colaborador del departamento científico de Catalysis, lo explica. Y es que, según él, conviene saber que: 1) La capacidad antioxidante de una mezcla de antioxidantes no la da la suma de todos ellos sino que la determina la del compuesto con mayor poder antioxidante. 2) No existe sinergia en una mezcla de distintos tipos de antioxidantes aunque se pueda detectar sinergismo en su actividad biológica. 3) Al estudiarse la actividad biológica de cada antioxidante se han observado que cada uno de ellos tiene unas concentraciones óptimas y específicas que le son propias. 4) En una mezcla de antioxidantes la actividad biológica no es proporcional a su capacidad antioxidante. 5) La actividad biológica de una mezcla de antioxidantes depende del límite de incompatibilidades químicas. 6) La actividad biológica de un antioxidante depende fundamentalmente de su concentración, solubilidad, peso molecular, número de grupos reductores, naturaleza y posición molecular de los mismos, capacidad antioxidante, estructura química, niveles de reducción y pH. Y, 7) Los distintos tipos de antioxidantes tienen diferentes mecanismos de acción y ello implica que cada uno es específico para cada tipo de enfermedad. En suma, hay que utilizar para cada patología los antioxidantes adecuados a la misma y no otros. Y en la proporción y cantidad justas. Además, no por mezclar más antioxidantes se consigue mayor capacidad antioxidante.
LA ACTIVACIÓN MOLECULAR Llegados a este punto imagino que el lector se preguntará -como hicimos nosotros- qué hace que Viusid sea mucho más efectivo que otros compuestos naturales similares. Y la respuesta que obtuvimos fue que ello se debe al singular proceso de activación molecular desarrollado por Catálisis y que consiste en someter las moléculas tratadas a un determinado campo eléctrico durante un tiempo calculado previamente y en unas condiciones específicas para cada tipo de molécula, estudiando previamente los parámetros físico-químicos más adecuados a cada caso. Según el antes mencionado doctor González, el procedimiento de "activación molecular" aplicado a los componentes de este preparado consigue incrementar la capacidad antioxidante y la actividad biológica de las moléculas antioxidantes así como las de todas aquellas que contienen grupos carboxilo en su estructura. Y lo hace sin modificar su estructura básica ni alterar la ausencia de toxicidad. De hecho, afirma que la actividad antiviral puede ser potenciada hasta 10.000 veces en algunas moléculas. Así ha ocurrido, por ejemplo, frente a virus como el herpes (en ensayos "in vitro"). Asimismo se ha observado que la vitamina B12, al ser sometida a este proceso, da lugar a un mayor y más rápido crecimiento de las células animales consiguiéndose mejores resultados en el peso de los animales tratados en los ensayos.
ESTUDIOS CLÍNICOS Obviamente, se han realizado numerosos estudios clínicos con Viusid probándolo frente a distintos tipos de virus como el herpes genital, el papiloma, el herpes labial, el herpes Zoster, la mononucleosis, las hepatitis B y C y las infecciones por el VIH o virus del Sida. Y en todos los casos se constató una notable mejoría en la salud con aumento de las defensas de los pacientes en corto espacio de tiempo así como reducción de su carga viral (incluso en los portadores de VIH). Habiendo desaparecido el virus responsable en muchos casos (vea los recuadros con los ensayos clínicos para un mayor detalle). En todo caso, los trabajos realizados no son aún suficientes para su aprobación como medicamento. Eso llevará su tiempo. De ahí que hoy sólo sea posible su comercialización como complemento nutricional. Y como en estos momentos está prohibido que cualquier producto alegue propiedades terapéuticas si no ha adquirido la condición legal de medicamento el lector podrá encontrar Viusid en las farmacias de medio mundo... sin poder enterarse para qué sirve. Una situación esperpéntica que, al igual que con este producto, sucede ya con muchos más cuyas propiedades terapéuticas están constatadas.
José Antonio Campoy

EL VIUSID Y LA HEPATITIS El primer estudio clínico para el tratamiento de la hepatitis B con Viusid se publicó en febrero de 2001 y se llevó a cabo en la Academia de Ciencias del Instituto de Inmunología de la República de Uzbekistán por los doctores Khakimova, Grigoryants, Avazova, Khegai y Ruzybakiev. El ensayo se hizo con 40 pacientes (22 niños y 18 adultos) afectados por esta patología -todos dieron positivo en los análisis de PCR (método para medir la carga viral)- a los que durante 3 meses se les suministró diferentes dosis diarias (en monoterapia, sin ningún otro fármaco más). Pues bien, al mes de tomarlo sólo se encontró el antígeno de la hepatitis B en la sangre de 4 enfermos, no en el resto. Y a los tres meses se constató mediante nuevos análisis de PCR que sólo 5 daban aún positivo mientras en 33 no se detectó la presencia del virus. Comprobándose también que las defensas del sistema inmune (CD3, CD4, CD8, CD16, CD20 y PAN) habían subido en todos los casos. Ante su clara eficacia el estudio clínico se ampliaría de 6 a 12 meses. Paralelamente -entre abril y octubre de ese mismo año- se hizo otro estudio clínico en el Instituto Nacional de Enfermedades Contagiosas de Bucarest (Rumanía) pero en este caso tratando hepatitis agudas y crónicas B, C, B+C y B+D (algunos con cirrosis hepática). El doctor Mircea Chiotan, director del estudio, trató sólo con Viusid a 50 de esos pacientes mientras a los 30 que componían el grupo de control se les dio un tratamiento combinado de Interferon, Ribavirina y Lamivudina. En cuanto a los resultados, se observó en quienes habían recibido sólo Viusid una buena tolerancia con mejoría rápida de los parámetros clínicos. Hubo dos posteriores estudios llevados a cabo en pacientes que padecían sólo Hepatitis C Crónica. El primero de ellos se desarrolló en el Centro de Infectología de Letonia -fue publicado en enero del 2003- por la Dra. Ludmila Viksna con 30 pacientes a los cuales se les dio Viusid con un placebo lo que permitió constatar su ausencia de toxicidad y efectos secundarios negativos así como la mejoría del estado de todos los pacientes con desaparición de los dolores. El segundo de los estudios se llevó a cabo en la Universidad Estatal de Medicina de Rusia, fue publicado en mayo del 2003 y en él participaron los doctores Zharov, Luchsher, Pomazanov y Rabinovich. Fueron controlados 54 enfermos durante 3 meses. A 12 se le trató sólo con Viusid, a 10 sólo con Raeferón (alfa-interferon), a 21 con Viusid y Raeferón y a 15 con protectores hepáticos, vitaminas, enzimas y antiespasmódicos. Los resultados mostraron que los pacientes que tomaron sólo Viusid mejoraron más rápidamente que los del grupo de control desapareciendo las náuseas y la flaqueza y recuperando el apetito. En quienes además de Viusid tomaron simultáneamente Raeferón el nivel de transaminasas se normalizó tres veces más rápido que en quienes fueron tratados sólo con Raeferón siendo dos veces más rápida la eliminación del virus. Y además, los negativos efectos secundarios del Raeferón prácticamente desaparecieron. Cabe añadir que se está efectuando en estos momentos un nuevo estudio de 48 semanas con 80 enfermos de Hepatitis Crónica C en el Departamento de Hepatología del Instituto Nacional de Gastroenterología de la Habana (Cuba).

EL VIUSID Y EL VIRUS DEL SIDA La eficacia del Viusid ha sido probada por Catalysis en pacientes portadores del VIH -virus responsable de la enfermedad que conocemos como Sida- en España, Rusia y Kenia. Y los resultados demuestran que la carga viral de los enfermos tras 3 meses de tratamiento con el producto se redujeron en 15 de los 18 enfermos de nuestro país (un 83,33%), en 39 de 50 en Rusia (el 78%) y en 21 de 34 en Kenia (el 61,75%). El porcentaje de inhibición viral fue del 32,6% en España, del 30% en Rusia y del 54,9% en Kenia. En la gran mayoría de los casos no sólo se redujo significativamente la carga viral a los pocos meses de tratamiento sino que aumentaron los linfocitos CD4. También se ha efectuado un estudio con 18 pacientes para comprobar la eficacia del Viusid si se combinaba el producto con tratamiento homeopático. Desarrollado por el doctor Luis Moral Parras en la zona alicantina de Benidorm éste ha deducido "una respuesta positiva en la recuperación de los marcadores inmunológicos elevándose tanto los CD4 como el cociente CD4/CD8". Observándose una mayor mejoría general entre quienes también siguieron el tratamiento homeopático. Cabe añadir que en estos momentos se está efectuando un estudio con 35 niños infectados por el VIH en el madrileño Hospital General Universitario Gregorio Marañón bajo la dirección de Mª Luisa Navarro -investigador clínico principal- y Mª Angeles Muñoz Fernández -investigador de laboratorio- que se inició en julio del pasado año 2003.

sábado, 10 de marzo de 2007

La milagrosa cura para el hígado enfermo, y para la diabetes (a veces)...


En el Área de Diabetes, la Dra. Claudia Angélica Soto Peredo, del Departamento de Sistemas Biológicos de la Universidad Autónoma Metropolitana de Xochimilco, recibió el galardón por el trabajo:


"Compuesto de silimarina y carbopol que recupera la función endocrina del páncreas en un modelo experimental de diabetes mellitus".


La principal aportación del trabajo fue lograr la recuperación total de animales de experimentación que padecían de diabetes mellitus, enfermedad que hasta el momento es considerada como crónica degenerativa por no tener cura.


La Dra. Soto Peredo afirmó que, tanto para sus colaboradores como para ella misma, es un honor haber recibido uno de los premios más importantes de México. Es un gran incentivo para seguir trabajando arduamente en este proyecto y para que pueda ser llevado a nivel clínico y así ofrecer una alternativa innovadora para la cura de la diabetes mellitus y elevar la calidad de vida a los pacientes.

¿Eres un higadito?


LA INTOXICACIÓN DEL HÍGADO PUEDE SER LA CAUSA DE NUMEROSAS PATOLOGÍAS
Una insuficiencia hepática crónica -aunque sea asintomática e incluso aparezcan valores correctos en las analíticas- puede provocar importantes alteraciones en casi todo el cuerpo sin que los médicos se den cuenta de que esos síntomas sin aparente relación pueden deberse a una misma causa. José María Cardesín, experto en Medicina Tradicional China, afirma de hecho que puede ser el origen de taquicardias, hipotensión, mareos, disnea de esfuerzo, falta de concentración, pérdida de memoria, alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, depresión, migrañas, caída del cabello, alteraciones de la visión, piernas pesadas, varices, hemorroides, hernia de hiato, úlcera gástrica, acidez, anemia, cansancio, osteoporosis, intoxicación celular y cáncer. Y que por tanto muchas veces carece de sentido tratar esos síntomas aisladamente. Nos lo explica en el siguiente artículo.
Para la Medicina Tradicional China existen en el cuerpo cinco sistemas cuyas alteraciones serían las responsables de prácticamente todas las enfermedades que padece el ser humano. Es decir, según sus postulados cualquier tipo de patología se genera por la anomalía de uno de esos cinco sistemas. Cada uno de los cuales comanda determinadas partes del cuerpo provocando alteraciones que, desde el punto de vista convencional de la medicina alopática, guardan poca o ninguna relación entre sí. Ello implica pues, para el concepto oriental, que la causa o etiología real de muchas enfermedades es la misma y, directa o indirectamente, procede de un único sistema alterado.
Esos cinco sistemas son:
a) El hepático.
b) El digestivo (comprende estómago, bazo y páncreas).
c) El cardiocirculatorio.
d) El respiratorio y excretor (comprende pulmón y colon).
e) El renal (comprende el aparato urogenital).
En suma, para la Medicina Tradicional China cuando cualquiera de esos sistemas resulta afectado se producen diversos síntomas que no parecen tener relación entre ellos y, por tanto, en la Medicina convencional o alopática son tratados normalmente por diferentes especialistas. Para los médicos orientales, sin embargo, la causa primera de todos esos síntomas es común y la solución, si la hay, es única.
Con el tiempo y la cronicidad esos 5 sistemas -cada uno de los cuales provoca diferentes "enfermedades"- se afectan entre ellos y la alteración de uno acaba alterando a otro y luego a otro... y así sucesivamente complicando el cuadro inicial hasta llegar a las enfermedades degenerativas y de difícil tratamiento pues la posible curación pasa ya por recuperar todos los sistemas afectados. Y contemplando siempre la relación entre los mismos.
Por otra parte, cada uno de esos sistemas se corresponde con sus propios tejidos secundarios, órganos sensitivos, coloración alterada de la piel, reacciones psíquicas o emocionales, tolerancia a ciertos sabores, actitudes posturales, etc.
Pues bien, voy a exponer en este artículo parte de los procesos que puede desencadenar una insuficiencia hepática crónica -aunque sea asintomática a nivel local e incluso se presenten valores correctos en las analíticas- ya que -admitiendo ese punto de vista- puede ser la causa de toda una serie de importantes alteraciones a muy diversos niveles.
Comenzaré diciendo que hace ya años, gracias a la práctica clínica, tomamos conciencia un día en consulta de la gran cantidad de pacientes que sufrían litiasis biliar (es decir, arenilla o piedras en la vesícula) por lo que decidimos desarrollar un método de drenaje que limpiara la vesícula de arenillas y fangos de pequeño tamaño que son los más corrientes. Lo logramos pero, para nuestra sorpresa, comprobamos que al poco tiempo ¡reaparecían! Al principio pensamos en depósitos procedentes del colédoco pero luego nos dimos cuenta de que procedían del hígado y que es en él donde realmente se fabrican las litiasis "biliares" por filtración de parte de la sangre venosa que asciende por el sistema porta. Y es que a pacientes operados de vesícula biliar les habíamos encontrado abundante arenilla en las heces cuando años más tarde de la operación se les drenó el sistema hepático. Y eso significaba que estaban retenidas en algún lugar. Evidentemente en el hígado porque carecían de vesícula.
¿Qué efectos causa esa arenilla en el hígado? Pues una insuficiencia hepática crónica, casi siempre sin síntomas hepáticos pero que produce frecuentemente su inflamación. ¿Y qué causas pueden afectar al hígado y, por tanto, agravar dicha insuficiencia? El consumo excesivo de grasas, alcohol y tabaco, las medicaciones agresivas, la ingesta de tóxicos... Y en cuanto a la alimentación se refiere determinados parásitos que al formar colonias en intestino e hígado ensucian el órgano afectado. Sin olvidar los nervios, el estrés, los disgustos y todas las emociones que propician un estado de irritabilidad o ira ya que trastornan el sistema hepático. Recordemos que la ira es consustancial al hígado según la Medicina Tradicional China; basta en ese sentido recordar la violencia que se genera en los alcohólicos y en los enfermos hepáticos crónicos. Agregaremos que también pueden afectarle negativamente los esfuerzos musculares desacostumbrados o excesivos pues el hígado rige la musculatura y los tendones y es un reservorio de glucógeno, alimento de estas estructuras.

EL SÍNDROME HEPÁTICO Y SUS CONCOMITANCIAS

En el caso de inflamación hepática -hecho muy frecuente y crónico con habituales altibajos según la intensidad del elemento desencadenante- se produce una estenosis (estrechamiento) del sistema porta con una reducción del flujo ascendente de sangre venosa. Y ello crea un desequilibrio entre la cantidad de sangre existente en las zonas superior e inferior del cuerpo. Es decir, la sangre se acumula en la parte inferior habiendo menos en la mitad superior. Déficit de sangre que puede ser la causa de muy diversas patologías que los médicos convencionales no relacionan con ese hecho. Es el caso de numerosos cuadros de:

Taquicardias e Hipotensión
La reducción del caudal sanguíneo en la parte superior del cuerpo puede producir a nivel cardíaco taquicardias ya que toda bomba se acelera cuando no dispone de suficiente fluido para bombear. Y si el corazón maneja menos sangre por las arterias fluirá también menos cantidad dando lugar a hipotensión.

Cuadros disneicos o asmáticos
Cuando llega menos sangre a los pulmones se pueden producir cuadros de insuficiencia respiratoria y asmáticos. Por tanto un insuficiente suministro de oxígeno al organismo causa síntomas que con frecuencia se confunden con una patología pulmonar.

Vértigos y mareos
Es obvio que si llega menor cantidad de sangre al cerebro puede producir vértigos, mareos e inestabilidad que en estos casos suele achacarse a la hipotensión sin considerar que ésta puede estar provocada por la inflamación hepática. De hecho, un mareo que conduce a una lipotimia (desmayo) no es más que un mecanismo de defensa del organismo que se da cuenta de que necesita estar en posición horizontal a fin de que la sangre pueda llegar de nuevo fácilmente al cerebro.

Pérdida de memoria y confusión mental
Un deficiente riego sanguíneo puede ser también causa de pérdida de memoria, confusión mental, disminución del rendimiento mental, posible caída de cabello y disminución temporal de la agudeza visual. Síntomas que en principio remiten al normalizarse el riego sanguíneo por regularización hepática.

Depresión
Esta importante alteración, tomada como una afección cerebral de tipo psíquico y tratada normalmente a través del sistema nervioso, se pone de manifiesto en cuanto el cerebro deja de recibir la sangre que necesita. La hipovolemia cerebral produce una sensación de angustia, ansiedad, deseos de estar acostado (posición en la que el cerebro recibe más fácilmente el fluido sanguíneo), mareos, miedos y, en última instancia, desesperación. Pues bien, todo ello mejora notablemente al recuperarse el riego cerebral por normalización del flujo sanguíneo hepático ascendente.

Migrañas y cefaleas
El cuadro anterior está íntimamente relacionado con las migrañas y algunas cefaleas. Sólo que éstas se producen cuando el paciente mejora, su hígado se desinflama y la sangre sube rápidamente hacia la parte superior con mayor caudal produciendo el síndrome migrañoso, dolor pulsante en sienes y deseo de estar relajado en oscuridad y silencio. Obviamente, en cuanto el hígado se vuelve a inflamar remiten los síntomas de la migraña. La solución consiste pues en normalizar el hígado para que esos cambios de intensidad en el flujo sanguíneo ascendente no se produzcan.

Alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, epilepsia y ataxia cerebelosa
Hace ya 30 años se planteó que en muchos casos -no en todos, por supuesto- enfermedades neurodegenerativas como el alzheimer, el parkinson, la esclerosis múltiple, la epilepsia y la ataxia cerebelosa pueden deberse a una deficiente irrigación del cerebro. Y que puede ser así parece demostrarlo que cuando esa falta de sangre -y, por tanto, de oxígeno- se debe a una comprensión patológica del opérculo torácico que impide que la sangre circule adecuadamente por la arteria vertebral basta una sencilla operación quirúrgica que resuelva el problema y llegue de nuevo la sangre al cerebro para obtener mejorías espectaculares (lea en nuestra web los reportajes publicados al respecto en los números 21, 24 y 30). Pues bien, esa falta de riego sanguíneo cerebral puede deberse igualmente al problema hepático del que nos estamos ocupando y, por consiguiente, resolviendo éste mejorar también todas esas patologías.

Varices y hemorroides
¿Qué sucede, por otra parte, cuando la sangre se encuentra en mucha mayor cantidad en la mitad inferior del cuerpo, en el sistema venoso, siendo incapaz de subir al tórax por estar parcialmente retenida debido a la inflamación del sistema hepático? Pues que las venas se dilatan, se distienden y se producen varices y hemorroides. De hecho muchas personas con inflamación hepática tienen las piernas pesadas y lo achacan a que están mucho rato de pie cada día cuando la causa real es bien diferente.

Úlceras gástricas, anemia y amenorrea
Las venas gastroepiploicas procedentes del estómago que desembocan en el sistema hepático antes de la filtración pueden dilatarse cuando la sangre queda retenida en ellas produciendo varices esofágicas o duodenales (o ambas). Y si el volumen de esa sangre aumenta mucho se pueden además distender dando lugar a microhemorragias gástricas o úlceras. Una situación que si se cronifica hace que la sangre tiña de marrón oscuro las heces. Lo que hay que tener en cuenta porque en las analíticas de heces la presencia de sangre es habitual y se achaca con demasiada frecuencia a la sangre contenida en la carne (aunque hoy día se empieza a experimentar con preparados capaces de distinguir en las heces la sangre humana de la animal). Pues bien, cuando las pérdidas sanguíneas vía gástrica persisten en el tiempo puede aparecer una anemia que se acompaña de gran cansancio junto a todos los síntomas ya expuestos debidos a la falta de sangre en la parte superior del cuerpo (depresión, taquicardias, disnea de esfuerzo, etc.). Paralelamente, cuando no tenemos suficiente sangre por causa de la anemia la menstruación se hace tardía, escasa, y puede llegar a desaparecer (amenorrea); sin embargo, se normaliza cuando se recupera el volumen sanguíneo correcto.

Obesidad
Otro preocupante desequilibrio orgánico es la obesidad, padecida por un elevado grupo de población. La causa atribuida generalmente es el exceso en la ingesta de alimentos por lo que se suele recomendar el seguimiento de severos regímenes. Yo suelo decir que la "droga" que crea mas hábito es la comida porque cualquier drogadicto puede saltarse algunas dosis de una sustancia que le crea dependencia pero, ¿cuántas personas son capaces de no comer nada un solo día o, simplemente, de llevar a cabo un régimen riguroso o un ayuno terapéutico? El síndrome de abstinencia de la alimentación es muy difícil de superar por la mayoría de las personas.
Pues bien, las microhemorragias gástricas presentes en la úlcera de estómago conducen a una pseudoanemia crónica normalmente indetectable en las analíticas porque nuestro organismo es capaz de reproducir la sangre perdida en pequeñas cantidades. Nos encontramos en tales casos con un cuadro anémico que se autorregenera sólo que la pérdida de ese fluido vital produce siempre un estado de ansiedad ya que la pérdida de sangre es interpretada por el cuerpo como un camino hacia la muerte por desangrado. Por eso siempre va acompañada de un incremento del apetito para obtener los principales elementos para la fabricación de sangre. Y esos están en el chocolate, los dulces, las frutas y verduras rojas, las carnes rojas, etc.
Apetito inducido para ese fin que lleva a la persona a comer en exceso con la consiguiente agravación de los sistemas hepático y digestivo además de a la cronificación de las microhemorragias que aumentarán la anemia, la ansiedad y, por tanto, el hambre. Es la pescadilla que se muerde la cola.

Osteoporosis
Como hemos explicado, la afectación hepática puede terminar produciendo anemia a causa de las microhemorragias gástricas con lo que el organismo intenta por todos los medios compensar la pérdida comiendo más para fabricar sangre extra. Ahora bien, la sangre se fabrica en la médula ósea -preferentemente la de los huesos planos, por ejemplo la cresta ilíaca- y para obtenerla ésta precisa, entre otros elementos, calcio. Y cuando este mineral no está suficientemente presente en la dieta el organismo no tiene más remedio que recurrir a los huesos para obtenerlo pudiendo dar lugar a osteoporosis en edades tempranas.

Fibromialgia
Esta patología, que como su nombre indica es un "algia de las fibras musculares", pertenece al amplio campo de influencia hepático pues el responsable del tono, vigor y resistencia de la musculatura es el hígado. Y de hecho, muchos de los pacientes que hemos tratado mediante desintoxicación de hígado y riñón -y, por tanto, de la mayor parte del organismo- han logrado mejoras substanciales en un porcentaje elevado de casos. Algo esperanzador teniendo en cuenta que la Fibromialgia es una enfermedad de diagnóstico difícil y un tanto subjetivo.

Cáncer
Ya expliqué en su día los efectos sorprendentemente beneficiosos que sobre los tumores tiene recuperar la calidad sanguínea -y, por tanto, celular- merced a la correcta filtración y eliminación de toxinas y elementos tumorales por parte de un hígado y riñones sanos. No insistiré pues en ello si bien invito al lector a leer la entrevista en la que hablaba de ello y que apareció en el número 78 (tiene ese texto entrando en la sección de Reportajes de nuestra web).

HEPATITIS CRÓNICAS
Finalizaré recordando que al tratar un cuadro hepático hay que considerar siempre la presencia de antiguas hepatitis de los tipos hoy conocidos -A, B, C y D (la E es prácticamente desconocida)-, éstas dos últimas, por cierto, habituales en casi todos los estados cancerosos. Porque determinadas enfermedades infecciosas -entre ellas las hepatitis, aún aparentemente curadas- dejan huella. Es decir, se puede determinar su presencia durante toda la vida del paciente lo que significa que, aún erradicada del organismo, una parte -incluso negativizada en teoría- queda presente y detectable y, por tanto, activa en algún nivel. Presencia que puede producir patologías secundarias y aparentemente sin relación con la enfermedad original pero que deben ser tenidas en cuenta siempre que la patología actual nos haga pensar en una relación hepática aunque ésta parezca lejana.

Resumen
En definitiva, una inflamación hepática crónica -bien por depósitos procedentes del filtrado fisiológico que realiza el hígado en la sangre, bien por causa de una parasitosis (virus, bacterias, etc.), bien por intoxicación- puede producir, de forma parcial o total, todas estas dolencias:
1º) Hipotensión y mareos.
2º) Disnea de esfuerzo y taquicardias.
3º) Falta de concentración y pérdida de memoria.
4º) Depresión, cefaleas, migrañas, caída del cabello y alteraciones de la visión.
5º) Alzheimer, parkinson, esclerosis múltiple, epilepsia y ataxia cerebelosa.
6º) Piernas pesadas, varices y hemorroides.
7º) Hernias de hiato, úlceras gástricas y acidez.
8º) Anemia y cansancio.
9º) Obesidad, osteoporosis y fibromialgia.
10) Intoxicación celular y cáncer.
Obviamente todos estos síntomas no tienen por qué aparecer a la vez. Algunos pueden incluso haber convivido con nosotros muchos años, a veces desde que tenemos uso de razón. Y generalmente se achacan a nuestra "constitución enfermiza" cuando en realidad -como muchas enfermedades presuntamente heredadas- se deben a la sangre contaminada que la madre transmite al feto dando desde el principio a su hijo una precaria calidad de vida.
En suma, todos los cuadros patológicos mencionados parecen no tener relación pero lo cierto es que en muchos casos la causa es común: una insuficiencia hepática. Y resolviendo ese problema con el tratamiento y las medidas higiénicas y dietéticas adecuadas en cada caso resolverse todos ellos. De ahí que a nuestro juicio, dada la actual intoxicación de nuestra sociedad, en nuestra consulta sugiramos hacer una desintoxicación hepática y renal a fondo cada dos años. Porque lo mejor es siempre prevenir.


José María Cardesín
e-mail:mk3@dsalud.com